Dije de la amistad.

Cuando iba en la preparatoria tenía una amiga que se llamaba Irene, íbamos en el mismo curso, ella era alta y cuidaba mucho su cabello, algunas veces si estaba de buen humor me dejaba trenzarlo.

Al principio no hablábamos pero por un trabajo en equipo donde tuvimos que hacer una exposición comenzamos a descubrir que teníamos muchos gustos en común y que no era tan desagradable como yo imaginaba sino todo lo contrario.

Ella tenía tres hermanas, y su papá había muerto cuando era pequeña así que era una casa llena de mujeres de diferentes edades, aunque eran diferentes siempre se portaron muy agradable conmigo cuando iba a su casa me ofrecían café o me preparaban mi té favorito ya ni tenían que preguntar cuál era.

Se acercaba nuestra graduación y ambas estábamos nerviosas no era en si por el hecho sino lo que implicaba, terminar una etapa, iniciar una, separarnos y cada vez estaríamos más cerca de  convertirnos en esos adultos que veíamos tan lejanos.

El sentimiento de ansiedad era mutuo y era horrible así que pensé de qué forma podríamos hacer eso de forma más tranquila una de nuestras principales preocupaciones aparte de los exámenes para ingresar a la universidad era separarnos, nos llevábamos muy bien y no queríamos separarnos.

Así que pensé en algo que pudiéramos compartir como una especie de amuleto de la amistad. Fui a una tienda pero todos los collares eran de animales y colores que no nos gustaban sin mencionar que uno tenía un error en inglés. Para este momento este se había compartido en mi proyecto personal porque quería que fuera sorpresa para Irene.

Navegando por el internet encontré una página que vendían dijes personalizados hechos por la dueña, le pedí unos de aguacates ya que amabas nos gustaba y suena tonto pero juntas comíamos muchísimo no sé cómo nunca nos hizo daño.

Los mandaron por paquetería, llegaron a mi casa en una caja y la presentación era hermosa, estaba muy emocionada por mostrárselo pero no quería arruinar la sorpresa que con tanto esmero había preparado.

El día de nuestra graduación con nuestros hermosos vestidos que combinaban entre ellos le di el dije y le encantó. Por un momento pensé que iba a llorar de la emoción, nos abrazamos y sabía en ese momento que era mi mejor amiga y quería lo mejor para ella.

Irene entró a la escuela de medicina, por desgracia no podemos vernos tan seguido como me gustaría, sin embargo me manda fotos constantemente sobre lo que está haciendo, la otra vez subió a sus redes sociales preparando una máquina para una mastografía  y dice que algunos días sigue usando el collar de aguacate aunque no lo hace muy seguido con miedo a que se pierda.

En mi caso pude entrar a la escuela de leyes por un tiempo, después me fui a trabajar con mi papá en su negocio familiar. Estoy orgullosa de nosotras en el ámbito profesional y el personal. Ambas sabemos que no importa lo que suceda seremos amigas.

Consulta: YouTube, OLAB, Mundo TKM