Luces, cámara y crítica en acción

En una galaxia no muy lejana, más bien muy cerca de las inmediaciones de la Ciudad de México, nació una mujer que desde sus primeros años de vida dio muestras de lo mucho que le fascinaba el cine. Cuentan sus padres que antes de caminar, ya podía encender la televisión con el control y encontrar algún canal con una película de su agrado. Obviamente, generalmente era animada, pero no siempre sucedía así. Un día la cacharon viendo La Naranja Mecánica, fue un shock para aquellos humanos primerizos en el tema de los hijos. Cuando la madre estaba a punto de pegar la carrera, papá la detuvo y le permitió seguir viéndola, junto a ella, mientras le explicaba lo que estaba viendo.

Mi gusto por el cine viene desde muy pequeña como podrán haberse dado cuenta, y mi padre fue uno de mis grandes impulsores. Me llevaba al cine, compraba películas para mi ya amplia colección en DVD y BluRay, contrató las clásicas plataformas como Netflix, y me motivó a estudiar cine, algo que no hice. Preferí el periodismo. Pasé ya por algunas de las mejores editoriales enfocadas en este maravilloso tema, pero creo que es hora de emprender mi propio camino, de mostrarles lo mucho que me apasiona escribir y ver largometrajes.

Soy esa clásica persona que quiere vivir un amor de película, muy al estilo de Hollywood; que sufre dramáticamente por el más mínimo detalle, que sueña con tramas explosivas e intrigantes y que siempre está imaginando un mundo alterno al que vive. Eso, mi muy amplia imaginación, más las miles de películas que he visto, me ha permitido entender de una forma peculiar la cinematografía. No sé si podría hacer una película, pero, por el momento, me soy muy feliz deleitándome con lo que los demás me cuentan en la pantalla grande. ¡Ven a vivir una experiencia mágica conmigo!