Un día horrible.

Era una noche triste en Enero cuando parte del  techo se desplomó. En un momento esto se convirtió en un chiste del tipo ¿Qué fue primero el techo o la tristeza? ¿Ya estábamos tristes por algo antes del techo? ¿O el techo se desplomó y nos olvidamos de lo triste que nos sentíamos antes?

Da lo mismo, fue un horrible día, estábamos los cuatro ahí sentados: Lucía, Diana, Roberto y Pedro. Compartíamos piso desde hace dos años y habíamos decidido dormir a la gata Bolita. Era una decisión muy dura, todos la amábamos.

Fuimos ese día con el veterinario y nos mencionó las opciones, nos dejó muy en claro que la opción de dormirla era la mejor debido a que su problema no tendría recuperación pronta y si la tuviera todavía tendría que vivir con algunas secuelas que la dejarían sufriendo.

Bolita era una gata muy cariñosa y habíamos convivido con ella muchísimo, tomar la decisión fue desgarrador, son decisiones que no deberíamos de tomar pero no queríamos que por puro egoísmo se quedara en este mundo a seguir sufriendo.

Su enfermedad comenzó a perseguirla, ya no quería jugar, ya no podía comer lo que quería y la mayoría de las veces se veía triste así que nos pusimos de acuerdo y la llevaríamos a dormir. Es un horrible sentimiento.

Así que eso luego fue alborotado aún más con una parte de nuestro techo cayendo en la sala, casi nos llevamos un infarto, habíamos visto algunas grietas pero éramos jóvenes y estúpidos así que no le dimos su debida importancia. Y ahí estábamos tristes por haber decidido darle fin a la vida de nuestro gato y por haber dejado que nuestro departamento se destruyera.

Justo cuando pensamos que eso no podía salir peor pasa lo del techo y pareciera que todo apesta o que la suerte se fue por cigarros y nunca va a regresar  a nuestro lado. Ahora no sabíamos ni por dónde empezar ¿A quién debíamos de llamar al casero? ¿A algún albañil? Teníamos tanto encima que no sabíamos cómo proseguir.

Lo bueno es que Roberto en ese momento fue el más lúcido llamó al casero y luego nos mandó a buscar en Google que podíamos hacer con eso, por alguna razón uno de nosotros pensó que debíamos de componer todo con unas flejadoras  lo cuál déjenme decirles era una idea muy estúpida.

Tratábamos de hacer lo mejor que podíamos pero el cansancio y los sentimientos no ayudaban en nada, ahora yo sentía más culpa sobre tener al gato con un hoyo en el techo cuando sus últimos días deberían de ser como el paraíso. El casero fue a checar el techo e hizo un montón de llamadas para que el siguiente día pudieran dar un diagnóstico pero nos recomendó que nos durmiéramos todos en una habitación para que no “corriéramos riesgo”.

Creo que aunque no lo hubiera hecho, nosotros lo hubiéramos propuesto porque ese tipo de situaciones pide muchos abrazos y unión. Que horrible día fue ese.

Referencia: YouTube, Aplemsa, Purina